11. ¡CON CUIDADO! ¡CON CUIDADO!
Al regresar de sus vacaciones en un pueblito de 1
Huasteca, Pepito explica a sus compañeros de colegio:
—Pues verán, en el gallinero de la casa de campo donde
yo estaba, vino a refugiarse un perico, seguramente escapado
del hogar de alguna vieja solterona: y la dueña del rancho,
como tenía por costumbre, cada día se dedicaba a explorar
con un dedo la parte posterior de las gallinas, para cerciorarse
si éstas iban a poner un huevo. El pobre perico observaba
aquellas extrañas manipulaciones desde un rincón del
gallinero, y cuando la mujer, muy corta de vista
por cierto, agarró al perico confun-
diéndolo con una gallina, exclamó
suplicante:
—Por favor, señora, icon cui-1
dado!, ¡con cuidado!, que ésta es la
primera vez.