12. LAS LLAMAS DEL INFIERNO

—Te veo con cara de vinagrillo, Pepito. ¿Qué te pasa? —A mí nada, Vicente, pero el caso es que esta mañana mi hermana Dorita fue a confesarse y el padre cura la amonestó severamente amenazándola con las llamas del infierno, total, porque ella, según me contó, le enseñó a su novio un par de medias de malla. —¡Pues yo no creo que sea ningún grave pecado enseñarle al novio un par de medias! —Es lo que yo le dije a mi hermana. Pero luego acabó por decirme que las medias no iban envueltas en su celofán, sino que las llevaba puestas.

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