19. CONSUELO

Pepito y su hermana Dorita asisten al velorio de un vecino de la casa, y su desgraciada viuda—por cierto muy agra- ciada— lloraba con desconsuelo la muerte de su marido. —¡Qué será de mí! ¿Qué haré sola en este mundo? ¡Ay, Dios misericordioso! ¡Unica- mente el Señor de arriba podrá consolarme! —¡Pobre señora! ¡Y qué buena cristiana es! Ella sólo confía en el Señor —le dice Dorita a su hermano. —En efecto, hermanita. Ella cuenta para mitigar su pena con el Señor... pero con el señor del piso de arriba, ese joven soltero que vive en un cuarto de la azotea —aclara Pepito.

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